Con la llegada del buen tiempo, resulta inevitable pensar en todo lo que podremos disfrutar de nuestra terraza o jardín. Para aprovechar al máximo estos espacios al aire libre, no basta con tener el mobiliario perfecto; también es fundamental prestar atención al mantenimiento de esos muebles que pasan meses expuestos al sol, la lluvia y el viento.

En este artículo te compartimos una serie de consejos prácticos para que mantengas tu mobiliario de exterior en perfectas condiciones y disfrutes de él durante mucho más tiempo. ¿Listo para poner tu terraza a punto?

El mejor mantenimiento es el que casi no se nota

Cuando hablamos de «no mantenimiento», no queremos decir que debas olvidarte del cuidado de tus muebles, sino que existen materiales muy resistentes que requieren apenas unas atenciones mínimas. Es el caso del plástico, el ratán sintético, el aluminio o el acero. Estos materiales solo necesitan una limpieza ocasional con agua y jabón neutro. Además, durante los meses fríos o de lluvia intensa, lo ideal es cubrirlos o guardarlos para prolongar su vida útil.

Maderas resistentes y de bajo mantenimiento

Si prefieres la calidez de la madera pero no quieres complicarte, existen tipos que requieren poco mantenimiento. La acacia, el eucalipto y otras maderas macizas destacan por su durabilidad y facilidad de cuidado. Con un simple lavado ocasional y una capa de barniz cada cierto tiempo, podrás mantenerlas en excelente estado. La frecuencia dependerá de factores como la ubicación de los muebles, el clima y el uso que les des. No es lo mismo un jardín soleado con pocas lluvias que una terraza donde el clima es más húmedo.

terraza-natural

No olvides cuidar las sombrillas

En países soleados como el nuestro, las sombrillas son imprescindibles para disfrutar de la terraza sin sufrir el calor. Pero también ellas necesitan cuidados. Están expuestas al polvo, la lluvia y el polen, por lo que conviene limpiarlas al menos una vez al año. Antes de hacerlo, recuerda leer la etiqueta de lavado para evitar daños en el tejido. Y cuando no las uses, guárdalas en su funda para protegerlas del polvo y conservar su color original.

Los cojines también merecen atención

Aunque los muebles sean los protagonistas, los complementos como los cojines de exterior también requieren cuidados. Límpialos con frecuencia y, cuando no los uses, guárdalos en un lugar fresco y seco para evitar humedad o malos olores. Así prolongarás su vida útil y conservarán su suavidad y color durante más tiempo.